Reservas tu cupo
Nos escribes desde el formulario y te responderemos con la dirección exacta, la forma de pago y toda la información necesaria.
ASCUAexperiencias de conexión
Una invitación a bajar el ritmo, escribir a mano y volver a encontrarnos alrededor de una mesa.
La primera edición ya ocurrió: el sábado 15 de agosto de 2026, ocho personas se sentaron alrededor de una misma mesa en La Reina y escribieron ocho cartas a mano. La próxima fecha está por anunciarse.
Vivimos en una época en la que todo nos empuja a consumir contenido, responder rápido, mirar pantallas y conocer personas a través de un perfil.
Carta para un extraño propone algo distinto.
Durante una mañana compartiremos una mesa, escribiremos una carta a mano y nos dejaremos sorprender por el encuentro con personas que, hasta ese momento, serán completas desconocidas.
No es un taller de escritura.
No es una conferencia.
No es terapia.
Es una mañana para estar presentes.
Una oportunidad para descubrir que, a veces, una conversación, una carta y una mesa compartida son suficientes para recordarnos algo esencial.
El sábado 15 de agosto, a las diez de la mañana, ocho personas se sentaron alrededor de una misma mesa en La Reina. Ninguna conocía a las demás.
Los teléfonos pasaron la mañana dentro de una caja. Sobre la mesa quedaron velas, manteles de mariposas, lápices de colores, plumas y una pregunta impresa en una tarjeta: cuál es la cosa más bonita que has hecho por alguien.
Compartimos la mesa sin apuro hasta las doce y media. Después cada una escribió su carta a mano. Salieron ocho. Tres se fueron por correo hasta un buzón; las otras cinco volvieron a casa con quien las había escrito.
No hubo ronda de presentaciones ni nombres en una pizarra. Hubo una mesa, tiempo y papel. Y al final, en la misma caja donde habían dormido los teléfonos, quedaron las cartas esperando su viaje.
Ocho
Alrededor de una misma mesa
Ocho
Todas escritas a mano
Tres
Las otras cinco volvieron con sus autoras
2 h 30
De 10:00 a 12:30
Ocho desconocidas se sentaron a desayunar.
Ocho cartas salieron de esa mesa.
No ocurrió de un día para otro.
Fue pasando lentamente.
Empezamos a hablar más por pantallas que frente a frente.
A reemplazar cartas por mensajes.
A conocer la vida de cientos de personas sin conocer realmente a quienes viven cerca nuestro.
Y, casi sin darnos cuenta, dejamos de regalarnos tiempo.
Tiempo para escuchar.
Tiempo para escribir.
Tiempo para encontrarnos.
Carta para un extraño nace como una invitación a recuperar, aunque sea por unas horas, algo profundamente humano.
La escritura a mano tiene algo que ninguna pantalla ha logrado reemplazar: nos invita a ir más lento. Mientras la mano escribe, el pensamiento suele hacerse más atento y honesto. Es una forma distinta de escucharnos.
Y cuando esa experiencia ocurre acompañados por otras personas, alrededor de una misma mesa, sucede algo igual de importante.
Recordamos que la conexión humana muchas veces aparece en cosas simples.
Una conversación. Una carta. Y alguien dispuesto a leerla.
Desde que reservas hasta que recibes la carta en tu casa.
Nos escribes desde el formulario y te responderemos con la dirección exacta, la forma de pago y toda la información necesaria.
No necesitas venir acompañada o acompañado.
La mayoría de las personas tampoco conocerá a nadie.
Nosotras estaremos ahí para recibirte.
Los teléfonos se guardan en una caja y la mesa se comparte sin prisa.
Habrá conversación para quien quiera conversar y silencio para quien prefiera observar.
No hay una forma correcta de participar.
Te entregaremos papel, sobre y lápiz.
No necesitas escribir bonito.
No necesitas impresionar a nadie.
Solo escribir con honestidad.
Si la hoja en blanco intimida, también habrá una pregunta para ayudarte a comenzar.
Al terminar, todas las cartas se mezclan al azar.
No eliges a quién escribir.
Ni quién te escribirá.
Una mañana cualquiera encontrarás en tu buzón una carta escrita a mano por alguien que compartió esa misma mesa contigo.
No buscamos enseñar una teoría.
Queremos ofrecer una experiencia.
Por eso escribimos a mano.
Por eso compartimos una mesa.
Por eso dejamos los teléfonos guardados.
Los seres humanos somos profundamente sociales. Hay algo que ocurre cuando compartimos un espacio con otros: una conversación, una comida, un silencio acompañado.
No hace falta explicarlo para reconocerlo. Quizá ya lo has sentido alguna vez después de una buena conversación. O al terminar una comida compartida que parecía durar apenas una hora y terminó ocupando toda la tarde.
Eso es lo que queremos cuidar. No solo lo que ocurre sobre la mesa. También cómo se siente estar alrededor de ella.
No podemos prometerte qué escribirás. Ni qué conversación tendrás.
Solo podemos prometerte el espacio. El resto pertenece al misterio de los encuentros humanos.
Esto es lo que costó y lo que duró la primera vez. La próxima mantiene la misma forma; falta cerrar la fecha y el detalle de la mesa.
15 de agosto
Sábado, de 10:00 a 12:30
Restaurant La Pizarra
Sucursal 2 · Av. Príncipe de Gales 6424, La Reina, Santiago
$25.000
Por persona, en la primera edición
Por anunciar
Una sola mesa, cupos limitados
En la primera edición, el precio cubrió el desayuno completo, los materiales de escritura —papel, sobres y lápices—, el acompañamiento del encuentro y el envío postal de las cartas dentro de Chile.
Para la próxima estamos ajustando el formato con el restaurant: en vez del desayuno completo, un café de bienvenida y algo dulce de cortesía. Cuando esté cerrado, el precio y lo que incluye se publican aquí antes que en ningún otro lado.
Quizá esa sea precisamente la idea.
No tendrás que hablar delante de un grupo.
Nadie leerá tu carta en voz alta.
Nadie te pedirá contar más de lo que quieras compartir.
Puedes conversar mucho.
Puedes conversar poco.
Puedes guardar silencio.
Este encuentro no exige una forma de estar.
Solo invita a estar presente.
Todavía no tenemos fecha. Estamos viendo cuándo y dónde hacer la segunda, y quienes nos dejen su correo en esta página se enteran primero.
No. De hecho, funciona mejor si llegas sola o solo: así conoces a toda la mesa y no solo a la persona que trajiste.
No es un concurso ni un taller. Nadie corrige nada. Una carta de media página escrita con honestidad vale más que tres páginas bien redactadas.
No. Cierras el sobre tú misma y nadie del encuentro lo abre. La única persona que la va a leer es quien la reciba.
A alguien que estuvo en tu misma mesa esa mañana. Puedes empezar con «Hola, extraño». Suele ser lo más liberador de la experiencia.
Solo si esa persona decide firmar. Puede usar su nombre, un apodo o no firmar. Nunca compartimos datos de contacto de nadie sin permiso.
Si viaja por correo, la despachamos durante la semana siguiente al encuentro y Correos de Chile suele demorar unos días más, según la comuna.
No, cualquier dirección de Chile sirve. Te la pedimos en privado el mismo día del encuentro.
Cuando anunciemos la fecha te enviamos los datos por correo. Si reservas y después avisas con al menos 48 horas de anticipación, te devolvemos el pago o te guardamos el cupo para la carta siguiente.
Cuéntanos tu restricción cuando nos escribas y lo coordinamos con el restaurant antes de confirmarte el cupo. Preferimos resolverlo con tiempo y no esa misma mañana.
Este encuentro toma inspiración de investigaciones sobre la escritura a mano, la atención y la importancia de la conexión humana.
Pero Carta para un extraño no busca demostrar una teoría ni ser una intervención. Busca ofrecer una experiencia. Creemos que algunas cosas se comprenden mejor viviéndolas que explicándolas.
Todavía no tenemos fecha para la segunda carta. Déjanos tu correo y serás de las primeras en saberla, antes de que se publique en ningún otro lado.
No hace falta escribir un mensaje perfecto.
Solo el suficiente para que podamos encontrarnos.